Inteligencia social revela que estamos "programados para conectar" con los demás y que nuestras relaciones tienen un impacto muy profundo en nuestras vidas. El trato diario con nuestros progenitores, parejas, jefes, amigos, e incluso extraños, conforma nuestro cerebro y afecta a todas las células de nuestro cuerpo hasta el nivel de los genes. El hallazgo fundamental que Goleman aporta, con su habitual amenidad y rigor, es que estamos diseñados para ser sociables, y que participamos constantemente en un "ballet neuronal" que nos conecta, de cerebro a cerebro, con quienes nos rodean.
Goleman explica la sorprendente fiabilidad de nuestras primeras impresiones, explora el carisma, afronta la complejidad de la atracción sexual; describe también "el lado oscuro" de la inteligencia social, desde el narcisismo al maquiavelismo y la psicopatía.