Canibalismo. Mutilaciones rituales. Y la presunta existencia de unas misteriosas criaturas que se ocultaban en la frondosidad de la jungla.
A finales del siglo XIX, los misioneros católicos emprendieron la titánica tarea de evangelizar la isla de Nueva Guinea, cuya población estaba compuesta por una multitud de tribus de origen étnico distinto que, ancladas en la Edad de Piedra, aún conservaban costumbres tan bárbaras como la práctica del canibalismo o la mutilación ritual.
Según las crónicas, uno de aquellos intrépidos misioneros llegó a perder el juicio tras realizar un increíble descubrimiento en las profundidades de la selva, del que hasta ahora, tras una reciente investigación destinada a reconstruir lo ocurrido, nada se conocía.