Jess anunció a bombo y platillo que tendría una tórrida aventura con Alek Reese…, sin saber que era el mismo hombre a quien odiaba
Jess detestaba al aburrido, trajeado y adicto al trabajo de Alek R. Dawson. Aquel tipo representaba todo lo que odiaba en un hombre, era ponerle los ojos encima y desear… matarlo. Y le daban igual sus nada impresionantes ojos verdes o que el traje le sentara como a los malditos modelos de los anuncios, jamás, nunca, ¡ni loca! se sentiría atraída por alguien así. Ella necesitaba a un tipo aventurero y apasionado que la hiciera vibrar, alguien como el intrépido periodista Alek Reese, al que idolatraba, y con quien tendría una apasionada aventura… en cuanto lograra conocerlo.